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ESTRATEGIAS EDUCATIVAS Y DIDÁCTICAS EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR




Introducción

El término estrategia ha sido asociado tradicionalmente, al arte militar, a la política y a la economía. Por esa razón es frecuente, al acudir a los diccionarios, encontrar estos vínculos (Montaner y Simón, 1981; M. De Toro, 1968), que restringen su significado a estrategias militares, políticas y económicas. No obstante, de acuerdo con su etimología general, es posible encontrar elementos para conferirle una significación mayor. El vocablo estrategia proviene del griego stratégia, de stratégos, general, que significa el arte de dirigir (M. De Toro, 1968 y P. Foulquié, 1967), plan de acción ordenado a un fin determinado, destreza, habilidad para dirigir un asunto (F.Alvero, 1976). Con respecto a su sinonimia está relacionado con los términos pericia, táctica, maniobra, destreza y habilidad (F. Sainz de Robles, 1978). O sea, que el significado de estrategia permite concebirla en otras esferas de la actividad del hombre no menos importantes que las usadas regularmente.

Las estrategias pedagógicas y didácticas

En esta época los conceptos de estrategias pedagógicas y didácticas han venido adquiriendo carta de ciudadanía dentro de las ciencias psicopedagógicas en el mundo iberoamericano, sin criterios unánimes y sin tradición porque, por ejemplo, en los Diccionarios de Pedagogía la palabra estrategia no aparece (P.Foulquié, 1976; A. Merani, 1983), ni en los de Psicología (H.Warren, 1964; A. Reber,1985). Por tal motivo J. Cajide (1992) plantea que este concepto es amplio e impreciso y lo define como procedimientos dirigidos, planificados e intencionalmente creados antes, durante o después del desarrollo de una tarea. Considera que las estrategias deben estar sometidas a las exigencias de los diseños experimentales e investigativos en general y que deben ser diseñadas, planificadas y evaluadas.

Etapas de ellas: Filosofía o conceptualización (ámbito de actuación) Metas y objetivos de su puesta en práctica (carácter concreto) Contenido (resultado o procesos) Presupuesto (económico) Evaluación

Requisitos de una buena estrategia considera que deben estar: Bien definida aunque sean susceptibles de cambios, Objetivos claros y bien delimitados, Especificar tareas, Precisar etapas o pasos a seguir,Análisis cualitativo o cuantitativo, Abiertas a la colaboración o ayuda de expertos, Poder evaluarlas a través de pruebas exploratorias (estadística descriptiva), análisis primario, (diferencias significativas), comparar los resultados entre las diferentes técnicas y establecer relaciones causales. Si bien estamos de acuerdo con los criterios de este autor por su certeza y profundidad, consideramos necesario precisar algunas cuestiones que, a nuestro criterio, son medulares: el proceso pedagógico tiene características más generales que el proceso de enseñanza-aprendizaje, aunque en ambos debe manifestarse la unidad de lo instructivo y lo educativo, el primero trasciende el marco de lo docente, lo que implica una diferenciación de las estrategias. El otro aspecto a considerar es que no debe establecerse una igualdad entre la estrategia pedagógica y el proceso investigativo, que se intuye de los criterios de este autor (M. Cajide, 1992). Nuestra valoración es que no son identificables porque la estrategia pedagógica adquiere carácter experimental cuando se quiere demostrar científicamente su validez, si no se ha hecho antes, pero una vez demostrada, no se requieren diseños experimentales al formar parte de la introducción de los resultados o de su generalización, o como parte de una investigación-acción. Es bueno aclarar que las similitudes entre investigación y estrategia se producen, esencialmente, porque en ambos se aplica la lógica de las ciencias, es decir, el enfoque científico del fenómeno (pedagógico en este caso) al estudiarlo e influir sobre él de forma rigurosa y objetiva, en su constante dinámica y en su relación con otros fenómenos. El autor C. Giné (1992) las define como procesos ejecutivos que controlan y regulan el uso de las habilidades en las tareas o problemas de aprendizaje. Esta conceptualización es válida para la dirección del acto docente. Otra definición la propone R. Sierra (1993): constituyen la dirección pedagógica que provoca la transformación del estado real del objeto al estado deseado, a partir del sistema de acciones entre maestros y alumnos para alcanzar los objetivos planteados. como aspectos positivos de esta definición consideramos que están: el carácter dirigido del proceso, el sistema de acciones entre profesores y alumnos y la existencia de objetivos.

Como elementos criticables

Están, de acuerdo con nuestras consideraciones, la introducción innecesaria de términos abstractos de otras ciencias, tales como `objeto', `estado real' y `estado deseado', lo cual entra en contradicción con el enfoque del alumno como sujeto de la educación. Como definición alternativa que recoge lo mejor de las anteriores, pero con una elaboración más didáctica, proponemos la siguiente: las estrategias pedagógicas constituyen procesos de dirección educacional integrados por un conjunto o secuencia de acciones y actividades planificadas, organizadas, ejecutadas y controladas por el profesor, para perfeccionar la formación de la personalidad de los futuros profesionales, de acuerdo con objetivos formativos previamente delimitados. Con frecuencia hemos encontrado entre los profesores la tendencia a identificar los términos alternativas pedagógicas con el de estrategia, lo cual constituye una confusión porque la alternativa es una opción entre dos o más variables con que cuenta el profesor para trabajar con los alumnos, partiendo de las características y posibilidades de estos (R. Sierra, 1993). Es decir, que al relacionar ambos conceptos, el de alternativa es más singular y está incluido como un elemento de la estrategia pedagógica.

Características de las estrategias pedagógicas

Lo planteado hasta ahora permite proponer los aspectos más generales de las estrategias pedagógicas, pues a pesar de las discrepancias entre los autores en la actualidad en cuanto a su definición, consideramos que son esenciales los siguientes: No constituyen algo estático, rígido, sino flexible, susceptible al cambio, a la modificación y adecuación de sus alcances, por la naturaleza pedagógica de los problemas a resolver y en la búsqueda de la creatividad. Poseen un gran nivel de generalidad, de acuerdo con los objetivos y los principios para la educación de la personalidad, al integrar lo docente, lo extradocente y lo extraescolar. Suponen la planificación a corto, mediano y largo plazos. Posibilidad y necesidad de ser extrapoladas a la familia y a la comunidad. Capacidad para insertarse en toda la dinámica del trabajo pedagógico en la universidad. Racionalidad de tiempo, recursos y esfuerzos. Constituidas por una secuencia de pasos, acciones o algoritmos de trabajo que se relacionan con las funciones de la dirección. Deben incluir el diagnóstico inicial y final para poder alcanzar la certeza científica en la solución de los problemas. Basamento explícito en los principios psicopedagógicos que las sustenten. Obligada coherencia entre los diferentes niveles organizativos: alumno, grupos escolar, año, departamento o cátedra, claustro de profesores, disciplinas o asignaturas, ya que en cada uno debe existir una estrategia que se complemente con las demás. Susceptibles de ser utilizados los diseños experimentales y la validación científica. Las estrategias didácticas Los principales presupuestos teóricos planteados en el análisis de las estrategias propias del proceso pedagógico son aplicables al proceso de enseñanza-aprendizaje, si consideramos a este último como proceso pedagógico específico, pero es precisamente en el campo de la enseñanza y el aprendizaje donde se emplean la mayor variedad de términos para designar las responsabilidad del docente y la tarea del estudiante. En la literatura se pueden encontrar las denominaciones siguientes: estrategias de enseñanza, estrategias de aprendizaje, estrategias cognitivas, estrategias metodológicas y estrategias didácticas. Independientemente de las diferencias en la nomenclatura tienen un objetivo común que es perfeccionar el proceso de enseñanza-aprendizaje que en el ámbito universitario se traduce en desarrollar las potencialidades de los futuros profesionales, a través de un proceso donde aprendan a pensar, a participar activa, reflexiva y creadoramente. En las últimas décadas se ha ido incrementando el número de especialistas que justifican con diversas razones la necesidad de estudiar e investigar sobre las estrategias (R. Sierra, 2002) entre ellas están:

El crecimiento vertiginoso de la información.

Las prácticas educacionales diferentes como resultado del desarrollo social alcanzado. Las posibilidades del conocimiento humano inagotables que hace prácticamente imposible satisfacer las necesidades cada vez más crecientes del hombre. La personalización del aprendizaje. El mejoramiento del clima afectivo del aula. El decremento en el uso de estrategias y habilidades del buen razonar por parte de los alumnos, entre otros. Los aspectos anteriormente señalados tienen una connotación especial en las aulas universitarias y obligan a una reflexión de esta problemática, que implica retomar el criterio inicial donde se clarifica que el proceso pedagógico es de dirección, y a su vez, la dirección pedagógica presupone la interrelación entre el proceso pedagógico y el proceso de enseñanza-aprendizaje, teniendo en cuenta sus componentes y etapas por la que transcurre. A partir de la misión de las altas casas de estudio, hoy nadie parece poner en duda la importancia de la adecuada aplicación de estrategias en el proceso de enseñanza-aprendizaje universitario. La educación superior para responder a las necesidades y exigencias sociales debe concebir estrategias potencialmente sólidas, orientadas a los diferentes tipos de contenido, los cuales se derivan de los cuatro componentes de la cultura (conocimientos, habilidades, experiencias de la actividad creadora y normas de relación con el mundo y con las otras personas), que organizados didáctica y metodológicamente y teniendo en cuenta las particularidades de la personalidad, se integran a la formación profesional del estudiante universitario. La valoración crítica de los diferentes términos planteados inicialmente lleva a las consideraciones siguientes: ı Lo metodológico es siempre de naturaleza didáctica por lo que se presupone l denominación de estrategia metodológica. ı Lo cognitivo alude a un tipo de contenido y este a su vez es una de las categorías didácticas, por lo que resulta limitada la clasificación de estrategias cognitivas para el proceso de enseñanza-aprendizaje. ı La enseñanza es la principal tarea del profesor, pero siempre estará al servicio del aprendizaje, en otras palabras, enseñar es dejar aprender, las acciones del docente condicionarán fundamentalmente las acciones del estudiante, es por ello que enfocar estrategias de enseñanza como algo independiente de las estrategias de aprendizaje significa concebir una dicotomía que es contraria a la dinámica del proceso de enseñanza-aprendizaje. No obstante, la literatura psicopedagógica alude predominantemente a estrategias de aprendizaje, denominación que cobró mayor relevancia a partir de 1980 con los nuevos enfoques del proceso de enseñanza-aprendizaje y la concepción del estudiante como sujeto protagónico en este proceso. Con diferentes matices el término estrategia de aprendizaje se considera como medio para enfrentarse con éxito a las situaciones de aprendizaje (R. Celorio, 2002), este autor afirma que son reglas de tipo lógico psicológicas y comprenden tanto los procesos de asimilación como los de descubrimiento y creación. El estudio y análisis de las estrategias de aprendizaje distinguen dos tendencias fundamentales: 1. La que tiende a describir, con más o menos éxito y riqueza de análisis, un número mayor de técnicas de estudio sin entrar en demasiadas aclaraciones teóricas o conceptuales, basándose fundamentalmente en cómo estudiar. 2. En la que cobran importancia los procesos internos que tienen lugar en el sujeto que estudia y aprende que en la técnica propiamente dicha y que se podían encuadrar como procesos de autorregulación y metacognición.

La valoración de estas técnicas permite significar:

ı La aplicación de estrategias de aprendizaje depende de un dominio adecuado de técnicas básicas que se alcanzan con un nivel de madurez en el estudio que se va logrando paulatinamente bajo la orientación del docente. ı Existe cierta dependencia e independencia a la vez entre las técnicas de estudio y las técnicas de aprendizaje. Las primeras son reconocidas por algunos estudiosos del tema como microestrategias, pero las estrategias de aprendizajes deben basarse en la metacognición, son las encargadas de establecer los parámetros de una tarea, localizar los errores, determinar métodos de intervención más adecuados, controlar su aplicación y tomar decisiones a partir de los resultados obtenidos. ı Resulta prácticamente imposible aplicar cualquier estrategia de aprendizaje sin el respaldo de diferentes técnicas de estudio, procedimientos y habilidades, es evidente su complementariedad. ı El aprendizaje contemporáneo considera esencial para su materialización las estrategias que el profesor utilice para enseñar a sus estudiantes en las que propicie el cuestionamiento, la actitud de búsqueda, el procesamiento de la información. El desarrollo de un pensamiento crítico y creativo y la solución de problemas profesionales. El análisis efectuado refuerza nuestro criterio y permite adscribirnos al término estrategia didáctica que presupone enfocar el cómo se enseña y cómo aprende el alumno, ya que son las dos partes que integran el proceso de enseñanza-aprendizaje. En tal sentido las estrategias didácticas no se limitan a los métodos y formas con los que se enseña sino al repertorio de procedimientos técnicas y habilidades que tienen los estudiantes para aprender, es una concepción más consecuente con las tendencias actuales. Por otra parte, en las últimas décadas el concepto de aprender a aprender, que tanto ha atraído la atención y preocupación de psicólogos, pedagogos, directivos e investigadores en el campo de la Pedagogía, presupone también enseñar a aprender, es decir, no queda solo en el aprendizaje, tiene necesariamente que haber un condicionamiento mutuo, a la vez que se reconoce una relativa independencia. La concepción del aprendizaje más como un proceso que como un resultado refleja la necesidad de una atención sistemática al cómo se enseña. Los profesores, expertos e investigadores señalan como causa del fracaso escolar la carencia de estrategias de aprendizaje, las cuales son susceptibles de ser enseñadas y entrenadas a través del proceso de enseñanza-aprendizaje. Este enfoque permite expresar de manera concreta las relaciones de la enseñanza y del aprendizaje en la concepción de la estrategia, lo cual no significa identificar ambos procesos sino evidenciar sus interrelaciones. M. Zabalza (2000) afirma que el principal desastre didáctico ocurrido en la enseñanza ha sido el independizar el proceso de enseñar y el de aprender, con esa distribución de funciones no es posible que las cosas funcionen bien. Todo el análisis realizado permite enfocar la enseñanza como un proceso de orientación del aprendizaje del futuro profesional donde se crean las condiciones para que él se apropie de los conocimientos, desarrolle habilidades y forme valores que le permitan actuar de forma independiente, comprometida y creadora, de esta forma las universidades cumplen con el desafío que se les plantea de preparar para la vida profesional.

Las estrategias didácticas deberán:

ı Organizar el trabajo de los estudiantes en grupos o equipos para facilitar el intercambio, la colaboración y donde el papel del docente sea fundamentalmente de orientador del aprendizaje. ı Plantear objetivos de aprendizaje, concientizados por los estudiantes, en correspondencia con sus necesidades, intereses y motivaciones, vinculados con los problemas propios de sus futuras esferas de actuación profesional. ı Crear las condiciones para favorecer el aprendizaje de los estudiantes, definiendo las condiciones, interacciones entre los alumnos y el profesor, contenidos del currículum, materiales didácticos, etc. ı Enseñar y entrenar a los estudiantes en procedimientos mediadores que favorezcan su aprendizaje, tales como: mapas conceptuales, toma de apuntes relacionales, esquemas, gráficos, etc. ı Enfrentar a los estudiantes con tareas de carácter profesional, a la solución de problemas, montaje de carpetas de trabajo, microinvestigaciones que propicien un enfoque interdisciplinario e impliquen el desarrollo de habilidades. ı Tener en cuenta en la dinámica del proceso de enseñanza-aprendizaje el nivel de desarrollo de los estudiantes, lo que presupone estrategias diferenciadas y flexibles. ı Incluir mecanismos de control y evaluación a través de una diversidad de técnicas con un carácter procesal.

Conclusiones

Las exigencias que la sociedad le plantea a la educación superior obliga a que esta responda con la formación de profesionales competentes y en ello influye de manera directa la calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje, la aplicación de estrategias adecuadas, donde el aprendizaje se conciba cada vez más como el vínculo entre lo afectivo y lo cognitivo, garantizando así el desarrollo personal del futuro profesional.

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